Chapter 1

Parte 1
Matrimonio
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El grito de Teresa Villalobos atravesó la casa justo cuando su hijo vio a su esposa vaciar una tetera hirviendo sobre el pecho de la anciana.
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Alejandro se quedó inmóvil en la entrada de la cocina. El vapor subía desde el piso de mármol. Su madre, de 71 años, estaba encogida junto a la isla, tratando de apartarse la blusa empapada mientras la piel de su cuello comenzaba a enrojecer. A unos pasos, Renata sostenía la tetera con ambas manos. No parecía asustada. Parecía satisfecha.
Agua embotellada
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—¿Qué hiciste?
Renata levantó la barbilla. Llevaba el vestido beige con el que había recibido a Alejandro en decenas de cenas empresariales, impecable como siempre.
Embarazo y maternidad
—Lo que tú nunca te atreviste a hacer. Ponerla en su lugar.
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Alejandro corrió hacia su madre y llamó al 911. Teresa no lloraba. Respiraba con dificultad, pero clavó los dedos en la muñeca de su hijo.
—Mira el calendario del refrigerador.
Horario y calendarios
—Mamá, no hables. Ya viene la ambulancia.
—Míralo hoy. Antes de que ella lo quite.
Renata soltó una risa seca.
—Está delirando. Desde la operación inventa cosas.
Teresa se había mudado a la residencia de San Pedro Garza García 19 días antes, después de una cirugía de cadera. Hasta entonces vivía sola en Saltillo, cuidando la fábrica de dulces que había levantado con su esposo fallecido. Alejandro había insistido en recibirla. Renata había sonreído, preparado una habitación y prometido tratarla como a su propia madre.
Alejandro miró el calendario magnético. La fecha estaba marcada con un círculo negro. Debajo, con la letra inclinada de Renata, había 2 palabras: ÚLTIMO MOVIMIENTO.
Diccionarios y enciclopedias
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—¿Qué significa esto?
Por primera vez, la seguridad de Renata se quebró.
Crianza de los hijos
—Una nota del decorador. Mañana movían los muebles del estudio.
—El estudio no aparece en ningún presupuesto.
Las sirenas se oyeron al final de la calle. Renata dejó la tetera en la barra y extendió la mano.
—Dame tu teléfono. Estás alterado.
En ese instante, la aplicación de seguridad envió una alerta: “Actividad detectada en cocina. Grabación almacenada”.
Renata se lanzó contra él.
—¡Bórrala!
Matrimonio
Alejandro retrocedió. Cuando llegaron los paramédicos, Renata cambió el rostro. Se cubrió la boca, lloró y aseguró que Teresa había tropezado mientras discutían por el azúcar del café. Sin embargo, la cámara mostró otra cosa: Renata esperó a que el agua hirviera, revisó el pasillo 2 veces y colocó su celular frente a una maceta, como si también quisiera grabar. Teresa entró apoyada en su bastón. No hubo forcejeo. Renata avanzó y arrojó el agua.
Una policía municipal pidió que nadie saliera de la casa. Mientras atendían a Teresa, Alejandro recordó que su madre había intentado hablar con él toda la semana. Cada vez, Renata aparecía con una medicina, una llamada urgente o una discusión absurda. También había empezado a repetir que Teresa confundía fechas, escondía objetos y hablaba sola.
Cuando la camilla cruzó la puerta, Teresa volvió a sujetarlo.
—No firmes mañana.
Embarazo y maternidad
—¿Firmar qué?
La mascarilla de oxígeno ya cubría su boca.
Renata palideció.
Alejandro comprendió que la agresión no buscaba solamente lastimar a su madre. Buscaba impedir que ella llegara consciente y creíble a una cita que él ni siquiera sabía que existía.
Subió al dormitorio mientras los agentes interrogaban a Renata. Abrió cajones, apartó zapatos y encontró una llave pegada bajo el tocador. La llave abría un compartimento detrás del clóset. Dentro había una carpeta azul con copias de su testamento, avalúos de la fábrica de Teresa, una póliza de vida por 80,000,000 de pesos y un poder notarial preparado para la mañana siguiente.
En la última hoja, una firma falsificada parecía la suya.
Bodas
Y en el margen, escrita por otra mano, había una frase: “Cuando Teresa quede incapacitada, Renata controla el fideicomiso. Alejandro no debe llegar a la notaría con dudas”.
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Alejandro reconoció aquella letra.
Era la de Mauricio Cárdenas, su abogado, su mejor amigo desde la universidad y el hombre que había brindado en su boda jurando proteger a su familia.