Chapter 3 - ESCAPE POR EL MALETERO

Dentro del vehículo, el terror era absoluto. Rosa sacó una pequeña navaja que llevaba escondida en su delantal y comenzó a cortar las cuerdas de las muñecas y los tobillos de Elena.
—No tenga miedo —murmuró Rosa—. Liberaremos sus manos y encontraremos una salida.
El tren volvió a tocar el silbato. La vibración hacía temblar cada tornillo del automóvil. Elena intentó abrir la puerta del conductor, pero Daniel había dañado el mecanismo desde fuera.
—No tenemos tiempo —dijo Elena, rompiendo a llorar.
Rosa observó la parte trasera del coche. —Este automóvil tiene acceso al maletero.
Abatió los respaldos traseros. Detrás había una estrecha abertura. Elena intentó pasar, pero su vientre de ocho meses no cabía por el espacio. La segunda pieza del respaldo estaba trabada por un seguro metálico. Rosa usó la navaja como palanca hasta que la hoja se dobló y se rompió, pero con las vibraciones del tren que ya llenaba todo el parabrisas, la pieza finalmente cedió.
—¡Ahora! —gritó la anciana.
Elena se arrastró hasta el maletero y Rosa entró detrás de ella. Buscaron la palanca de apertura de emergencia y tiraron de ella, pero el maletero apenas se abrió unos centímetros. Daniel había atado la tapa con una cuerda desde el exterior.
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El tren estaba a solo unos metros. Rosa metió la mano por la rendija y utilizó el pedazo roto de la navaja para cortar desesperadamente las fibras de la cuerda. Un segundo antes del impacto, la cuerda cedió y la tapa se abrió de golpe.
Rosa empujó a Elena fuera del vehículo, haciéndola caer sobre las piedras del terraplén. El vestido de Rosa quedó enganchado en el cierre del maletero, pero Elena tiró con todas sus fuerzas, rasgando la tela y logrando arrastrar a la anciana fuera de las vías justo cuando la enorme locomotora embestía el automóvil, convirtiéndolo en una masa de metal destruido.