Chapter 4 - EL JUICIO Y LA JUSTICIA

El impacto lanzó pedazos de metal y la tabla de madera por los aires, haciendo que Daniel y Victoria tuvieran que arrojarse al suelo para no ser golpeados. El tren logró detenerse varios metros más adelante.
En el suelo, Rosa cubría todavía el vientre de Elena con sus brazos.
—¿Está bien? —preguntó la anciana.
Elena colocó una mano sobre su vientre y sintió un claro pataleo. —Sigue vivo.
Daniel bajó corriendo por el terraplén, pálido al verlas conscientes. —Elena, puedo explicarlo... mi madre me obligó.
Victoria llegó detrás, gritando que Elena estaba confundida y que dirían a la policía que ella había conducido ebria hasta las vías. Sin embargo, el maquinista y varios pasajeros bajaron de la locomotora y encararon a Daniel, confirmando que lo habían visto bloquear el coche.
Además, Rosa sacó de su delantal una pequeña grabadora que había conectado al sistema de seguridad de la casa antes de salir. El dispositivo había registrado las frías palabras de Daniel: "Ahora morirán las dos".
La policía llegó al lugar y arrestó a madre e hijo. Las cámaras del cruce ferroviario terminaron de aportar las pruebas irrefutables de la tentativa de homicidio.
Elena fue trasladada de urgencia al hospital, donde los médicos realizaron una cesárea de emergencia. El niño nació prematuramente pero logró sobrevivir. Rosa no se apartó de su lado en ningún momento.
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—Quiero llamarlo León —dijo Elena entre lágrimas—. Porque luchó por vivir incluso antes de nacer.
Durante el juicio, Victoria y Daniel fueron condenados a largas penas de prisión sin derecho a fianza. El verdadero testamento fue validado, y la herencia quedó protegida bajo un fideicomiso para el pequeño León. Elena utilizó parte de la fortuna para construir un centro de apoyo para mujeres y niños víctimas de violencia familiar, y nombró a Rosa madrina oficial de su hijo.