Chapter 2 - TREINTA AÑOS DE LEALTAD


Entonces Rosa salió corriendo de la mansión.
La vieja sirvienta había escuchado los gritos desde la cocina. Cuando vio a Victoria junto al panel y a Elena atrapada, comprendió inmediatamente lo que estaba ocurriendo.
—¡Detenga la máquina!
Victoria intentó bloquearle el paso, pero Rosa la empujó al suelo. Después abrió la compuerta lateral y saltó dentro del vehículo.
—¡No tenga miedo! ¡Voy a liberarla!
Rosa sacó unas tijeras de su delantal y comenzó a cortar las cuerdas. El espacio se reducía con cada segundo.
—¡Váyase! —suplicó Elena—. ¡La placa nos aplastará a las dos!
—No voy a dejarla aquí.
Victoria se levantó, tomó una barra de metal y comenzó a golpear a Rosa desde la abertura.
—¡Sal de mi camión!
El primer golpe alcanzó el hombro de la anciana. El segundo le hizo soltar las tijeras.
Rosa cayó de rodillas, pero volvió a tomarlas.
—Trabajé para usted durante treinta años —dijo—. Nunca pensé que sería capaz de matar a su propio nieto.
—Entonces nunca me conociste.
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Victoria volvió a golpearla. Rosa se interpuso para proteger a Elena y recibió el impacto en la espalda.
A pesar del dolor, consiguió cortar la cuerda de las muñecas. Después comenzó a liberar los tobillos de la joven.