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Chapter 4 - RESISTENCIA HIDRÁULICA

Rosa cortó la última cuerda.

—¡Está libre!

La anciana miró alrededor y descubrió una pequeña abertura de mantenimiento en el techo. Retiró una rejilla metálica y ayudó a Elena a subir sobre una caja.

—Tiene que salir por ahí.

La joven introdujo primero los brazos y la cabeza. Después intentó pasar los hombros, pero la abertura era demasiado estrecha.

Rosa empujó desde abajo.

—¡Siga subiendo!

Elena avanzó unos centímetros. Cuando trató de sacar el vientre, quedó atrapada.

—¡No puedo salir!

La placa metálica estaba ya a menos de un metro.

Rosa colocó ambas manos contra ella. La prensa continuó empujándola hacia delante.

—¡Suba! ¡Yo la detendré!

—¡No puede sostenerla!

—Solo necesito unos segundos.

Rosa giró el cuerpo y apoyó la espalda contra la placa. Plantó los pies sobre el suelo y utilizó todas sus fuerzas para resistir.

El mecanismo hidráulico rugió.

La anciana fue empujada lentamente hacia Elena.

—¡Rosa, apártese!

—¡Saque al bebé de aquí!

Elena intentó impulsarse. El borde metálico presionaba su vientre y el dolor se hacía insoportable.

Desde fuera, Daniel mantenía pulsado el botón.

—La máquina se está deteniendo —dijo Victoria.

—Hay algo bloqueando la prensa.

—Entonces aumenta la presión.

Daniel giró una segunda palanca.

Dentro, la placa volvió a moverse.

Rosa gritó. La prensa estaba a pocos centímetros de su cuerpo.

Elena buscó algo a lo que aferrarse en el techo. Su mano encontró un cable rojo situado junto a la abertura.

—¿Qué es esto?

Rosa levantó la mirada.

—¡El freno de emergencia! ¡Tire de él!

Elena agarró el cable con ambas manos y tiró.

Nada ocurrió.

Volvió a intentarlo, pero el mecanismo estaba oxidado.

—¡Más fuerte! —gritó Rosa.

La joven apoyó un pie contra la pared exterior del camión y tiró con todas sus fuerzas. El cable cedió de repente.

La prensa se detuvo.

Durante unos segundos, solo se escuchó la respiración de ambas mujeres.

Después el motor volvió a encenderse.

Daniel había reiniciado el sistema desde el panel.

—¡Ha anulado el freno! —dijo Rosa.

La placa avanzó nuevamente.

Elena miró hacia el exterior a través de la abertura. A poca distancia había una grúa utilizada para levantar los contenedores de basura. Uno de sus ganchos colgaba justo encima del camión.

—Rosa, deme su cinturón.

La anciana se lo entregó sin preguntar. Elena lo pasó alrededor del gancho y sujetó el otro extremo a la rejilla del techo.

—¿Qué intenta hacer?

—Ampliar la abertura.

Tomó el control manual de la grúa que estaba fijado al lateral del camión y pulsó el botón de elevación. El gancho subió, tirando de la rejilla.

El metal comenzó a doblarse.

Daniel escuchó el ruido y soltó el botón de la prensa.

—¡Están intentando abrir el techo!

Victoria tomó la barra y subió al lateral del vehículo.

—¡No saldrán!

Golpeó las manos de Elena. La joven estuvo a punto de caer nuevamente al interior, pero Rosa la sostuvo por las piernas.

La grúa continuó tirando hasta arrancar por completo la rejilla. La abertura se hizo lo bastante grande.

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—¡Ahora suba! —gritó Rosa.

Elena consiguió sacar el vientre y rodó sobre el techo del camión.

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