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Chapter 1 - EL TIMBRE DEL CAOS

El tiempo pareció detenerse en esa pequeña habitación de hospital. El sonido de la tabla de apuntes golpeando el piso de linóleo resonó en mis oídos como un disparo. A través del grueso cristal de la ventana, vi a la enfermera.

Era una mujer de unos cincuenta años, de baja estatura, con el uniforme azul marino del hospital. Sus ojos oscuros estaban fijos en los míos, luego bajaron hacia el vientre de Elena, luego hacia la maleta que acababa de rebotar y caer al suelo, y finalmente hacia mi madre, que seguía con la mano levantada, respirando con furia.

Fueron solo tres o cuatro segundos de silencio absoluto. Un silencio tan denso que me asfixiaba. Elena soltó un segundo grito. Pero este no era el grito de una contracción. Era un lamento agudo, desgarrador, el sonido de un animal herido de muerte. Se hizo un ovillo sobre la cama, agarrándose el vientre abultado con ambas manos, mientras su respiración se convertía en jadeos rápidos y desesperados. Ese sonido rompió el trance de la enfermera del otro lado del cristal. La mujer no dudó. No preguntó qué había pasado.

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Su rostro pasó de la pura incredulidad a una determinación feroz y profesional. Dio un paso rápido hacia el muro del pasillo y levantó el puño. Con todas sus fuerzas, golpeó un enorme botón azul empotrado en la pared.

Inmediatamente, las luces del pasillo comenzaron a parpadear y una alarma estridente, un timbre electrónico y constante, comenzó a sonar por todo el piso de maternidad. “¡Código Oro en la habitación 4! ¡Traumatismo abdominal en paciente en labor! ¡Seguridad a la habitación 4, ahora!”, gritó la enfermera por el sistema de altavoces. Su voz resonó por todos los pasillos, cargada de una urgencia que me heló la sangre.

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