Soft

Chapter 2 - LA MANCHA EN LAS SÁBANAS

En menos de cinco segundos, el caos estalló. La puerta de nuestra habitación se abrió con tanta violencia que chocó contra la pared y rebotó. Entraron tres enfermeras de golpe, seguidas por un médico joven con bata blanca que venía corriendo desde el fondo del pasillo.

“¡¿Qué pasó?!”, gritó el médico, acercándose directamente a la cama de Elena. Yo estaba paralizado. Las palabras no me salían. Mi cerebro estaba tratando de procesar la atrocidad que acababa de presenciar.

“¡Le aventó la maleta!”, logró articular Elena, llorando a mares, con la cara empapada en sudor y lágrimas, señalando a mi madre con un dedo tembloroso. “¡Me golpeó en la panza, me duele, me duele mucho, por favor, mi bebé!”. El doctor miró la enorme y pesada maleta tirada en el suelo, luego miró a mi madre y finalmente a mí. La expresión en su rostro fue de puro horror.

“¡Monitor fetal, rápido! ¡Chequen signos vitales!”, ordenó a las enfermeras, quienes se abalanzaron sobre Elena, levantándole la bata del hospital. Fue entonces cuando la vi. Una mancha oscura, roja, intensa. Sangre. Estaba empezando a manchar las sábanas blancas debajo de mi esposa.

May you like

“Doctor, hay sangrado vaginal abundante”, dijo una de las enfermeras, con la voz tensa. “El ritmo cardíaco del feto está cayendo. Está en bradicardia”. El sonido del monitor cardíaco fetal, que antes era un galope rápido y constante, ahora era lento. Demasiado lento. Irregular. Cada latido espaciado era una puñalada directa a mi corazón.

Bip___________ bip____________ bip...

Other posts