Chapter 3 - EL DELIRIO DE DOÑA CARMEN

“No, no, no…”, murmuré, sintiendo que las rodillas me temblaban. “Mi hijo. Mateo. Salven a mi hijo, por favor”.
“Necesito que todos los familiares salgan de la habitación inmediatamente”, gritó el doctor, poniéndose unos guantes de látex a toda velocidad. “¡Preparen el quirófano 2, es una emergencia, posible desprendimiento de placenta!”. Yo di un paso hacia atrás, dispuesto a salir, dispuesto a hacer lo que fuera necesario para no estorbar y dejar que salvaran a mi esposa y a mi hijo.
Pero mi madre no se movió. Se quedó plantada en medio de la habitación, con los brazos cruzados, mirando la escena con una mueca de desprecio.
“Ay, por favor, doctor, no sea exagerado”, dijo mi madre, con una voz cargada de soberbia y veneno. “Es un berrinche de esta muchachita. Yo no le pegué fuerte, solo dejé caer la maleta. Está haciendo un drama para llamar la atención, como siempre. Yo ya he parido tres hijos, sé cómo es esto”. El doctor se detuvo en seco. Giró la cabeza lentamente hacia mi madre. Las enfermeras dejaron de moverse por una fracción de segundo, mirándola como si fuera un monstruo.
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Yo sentí un vértigo insoportable. Mi propia madre estaba viendo a mi esposa sangrar, escuchando el corazón de su nieto apagarse, y su maldito ego era tan grande que prefería minimizar una tragedia médica antes que admitir culpa.
“Señora”, dijo el médico, con una voz baja y peligrosa, tratando de contener su propia rabia profesional. “Su nuera está sufriendo una hemorragia severa por un traumatismo directo en el abdomen. La vida de su nieto y de esta mujer están en riesgo de muerte en este preciso instante. ¡Lárguese de aquí!”.