Chapter 11

Capítulo 11: La sombra del testamento
Emma permaneció inmóvil mientras la nieve caía sobre sus hombros. La presencia de Sora no solo alteraba el tablero, sino que reducía la victoria de Emma sobre Richard a un mero trámite orquestado por el propio patriarca.
—¿Testamento secreto? —preguntó Emma, manteniendo la voz firme a pesar del vuelco en su estómago—. Richard está vivo y encarcelado. Un testamento no tiene validez.
Sora dejó escapar una risa suave y helada.

—Para la ley ordinaria, no. Pero para la junta directiva en las sombras de Carter Holdings —aquella que opera desde Zúrich y Singapur—, la incapacidad penal de Richard activa la cláusula de sucesión por ruina provocada. Papá sabía que solo un heredero con la frialdad suficiente para destruirlo tendría la capacidad de salvar el verdadero capital.
—Yo no quiero su dinero, ni su empresa —replicó Emma, dando un paso atrás—. Todo lo que hice fue para desembarazarme de vosotros.
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—Demasiado tarde, Emma —Sora dio un paso hacia ella, extendiéndole un sobre con el sello de un bufete suizo—. En el momento en que entregaste las pruebas al fiscal, activaste la transferencia del 40% de las acciones votantes a tu nombre. La otra mitad es mía. Si no nos presentamos juntas ante el consejo este viernes, la empresa entrará en liquidación forzosa y el gobierno incautará hasta la última peseta de tu fondo fiduciario.
Emma miró el sobre. La trampa de Richard era perfecta: para conservar la libertad que creía haber ganado, debía entrar de lleno en la jaula.