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Chapter 13

Capítulo 13: La junta de los buitres

El rascacielos de vidrio de Carter Holdings en Wall Street se erguía imponente bajo el cielo gris de Manhattan. La sala de juntas del piso 50 albergaba a doce hombres y mujeres de rostro impasible, los accionistas mayoritarios que controlaban el imperio mediático y financiero del grupo.

Sora ocupaba la cabecera derecha. Emma, vestida con un traje sastre negro, ocupó la izquierda.

—Las condiciones del fideicomiso son claras —declaró el letrado suizo a la cabeza de la mesa—. Si ambas herederas no firman la reestructuración de la deuda antes del mediodía, el fondo soberano de Qatar ejecutará las garantías y tomará el control total de la compañía.

—Firmemos de una vez —dijo Sora, estampando su rúbrica con elegancia despectiva—. No tenemos todo el día.

Emma tomó la pluma estilográfica. El peso del metal en sus dedos se sentía como una condena. Sabía que al firmar se convertía oficialmente en socia de la mujer que encarnaba la última voluntad de Richard.

Antes de que la tinta tocara el papel, las dobles puertas de la sala se abrieron de par en par.

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Julian Vance entró en la estancia. Su aspecto había cambiado: no llevaba la ropa ajada de Brooklyn, sino un traje impecable, aunque sus ojos reflejaban una obsesión peligrosa. A su lado caminaba un hombre mayor con uniforme de la policía federal.

—No firmes nada, Emma —ordenó Julian, fijando la mirada en Sora—. Esa mujer no es la heredera legítima de nada. Es la prueba viviente de un homicidio.

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