Chapter 14

Capítulo 14: Fuego cruzado
El murmullo entre los accionistas fue inmediato. Sora ni siquiera pestañeó; se limitó a cruzar las piernas y mirar a Julian con una sonrisa llena de lástima.
—Julian, por favor —dijo Sora con voz aterciopelada—. Bastante ridículo has hecho ya destruyendo tu propia carrera por las faldas de mi madrastra. No arruines lo poco que te queda de dignidad.
—Tengo los informes forenses de Ginebra de hace quince años —gritó Julian, golpeando un expediente contra la mesa de caoba—. El coche de mi hermana Helena no sufrió un fallo en los frenos. Alguien manipuló el latiguillo del líquido de dirección en el garaje de la villa de Richard Carter. ¡Tú eres la hija del asesino de mi hermana!

—¿Y qué vas a hacer? —intervino Emma, interponiéndose entre Julian y la mesa—. ¿Vas a acusar a una chica que tenía cinco años cuando ocurrió eso? ¡Julian, te están manipulando de nuevo!
—¡Ella lo sabía todo! —bramó Julian, señalando a Sora con un dedo tembloroso—. Sora ha estado trabajando con los abogados de Richard en la prisión para quedarse con el control absoluto. ¡Te está utilizando a ti igual que tu padre usó a tu madre!
—Señor Vance, le ruego que abandone la sala o me veré obligado a arrestarlo por perturbación del orden —intervino el agente federal que lo acompañaba, visiblemente incómodo.
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Sora se levantó despacio, recogió los documentos firmados y miró a Emma a los ojos.
—La firma está incompleta, hermana —dijo Sora en voz baja—. Tienes diez minutos para decidir si quieres ser una Carter o volver a tu miserable apartamento de Brooklyn a esperar que la policía te llame para identificar el cadáver de tu madre.