Chapter 24

Capítulo 24: Fuego en el subsuelo

Sarah avanzó hacia la mesa. Sus dedos temblaban, pero sus ojos estaban fijos en su hija. Tomó el bolígrafo. —Si le haces daño a mi hija, desataré el infierno sobre ti, Julián.
—Firma primero, habla después —replicó él.
Justo cuando la punta del bolígrafo tocó el papel, Arthur ejecutó el plan que había preparado en el auto. No había llamado a la policía local, pero había activado un pulso electromagnético portátil (EMP) que llevaba en su mochila de asalto.
¡Zas! El reflector industrial estalló. Las luces se apagaron por completo, sumiendo la mina en una oscuridad absoluta.
Los hombres de Julián, equipados con gafas de visión nocturna, reaccionaron de inmediato, pero Arthur ya se había movido. Utilizando el eco de las cavernas, abatió al primer guardia con un disparo certero en la oscuridad.
¡Pum! ¡Pum! Los fogonazos de las armas iluminaban la cueva en milisegundos de terror. Sarah corrió hacia la silla de Victoria en la penumbra. Sus manos palparon las cuerdas, desatando a la niña justo cuando un mercenario la agarraba por el cabello.

Sarah, impulsada por un instinto asesino que no sabía que poseía, clavó el bolígrafo de metal directamente en el ojo del atacante. El hombre rugió de dolor y cayó al suelo.
—¡Arthur! ¡La tengo! —gritó Sarah, cargando a Victoria.
—¡Corran hacia la galería norte! —respondió la voz de Arthur en medio del tiroteo.
Julián, ciego por la rabia, disparó a ciegas hacia el origen de la voz de Sarah. Las balas rebotaban en las paredes de sal, desprendiendo trozos que caían como granizo. Arthur interceptó a Julián en la oscuridad, tacleándolo contra el suelo de cristal de sal.
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La pelea fue brutal. Julián logró activar el detonador manual del C4 antes de que Arthur le rompiera el brazo.
—¡Va a estallar! —gritó Julián, riendo como un maníaco en la negrura—. ¡Nos iremos todos con mi padre!