Chapter 48

Capítulo 48: Cenizas en Alsacia

El techo de la sala de mando del búnker comenzó a derrumbarse con el estruendo de un terremoto. Enormes bloques de hormigón de cuatro toneladas se desprendieron de la bóveda central, aplastando los bastidores de los servidores y sellando para siempre los accesos a los terminales de James Vance. Las alarmas de evacuación se apagaron de golpe, dejando la galería en una penumbra iluminada únicamente por los destellos de las linternas tácticas.
Arthur logró ponerse de pie con dificultad, apoyándose en el hombro de Thomas, que ya había despejado el camino hacia la superficie. —La galería este se está hundiendo, Sarah —dijo Thomas, con la voz apremiante—. No tenemos más de dos minutos antes de que todo el sector de Alsacia quede sepultado por la tierra del bosque.
Angela Reyes yacía en el suelo de la fosa de drenaje, atrapada entre varios trozos de hierro corroído y las piedras caídas del revestimiento lateral del túnel. Al ver que las luces de las linternas comenzaban a alejarse hacia la rampa de salida, su rostro de hielo se transformó en una máscara de pánico primitivo.

—¡No me dejes aquí, Sarah! —gritó, con la voz quebrada mientras intentaba en vano liberar sus piernas—. ¡Soy tu familia! ¡Llevo la sangre de James en mis venas! ¡Me debes la vida!
Sarah se detuvo por un breve instante en el umbral que conducía al exterior, sosteniendo con fuerza la pequeña mano de Victoria. Miró hacia atrás en la oscuridad del túnel, contemplando el rostro de la mujer que había convertido su existencia en una pesadilla de persecución y violencia durante la última década.
—La sangre de James Vance solo ha traído muerte, codicia y dolor a todos los que la han tocado, Angela —dijo Sarah con una voz tranquila y definitiva—. El linaje de las sombras de los Vance termina aquí hoy. Conmigo.
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Sarah se dio la vuelta y corrió junto a su hija por la rampa de acceso hacia la superficie, dejando atrás la fosa de hormigón de la Línea Maginot que comenzaba a cerrarse sobre sí misma con el sonido sordo del colapso estructural definitivo.
Lograron salir al aire fresco y húmedo de los bosques de Alsacia justo en el instante en que el suelo de la colina se hundía bajo sus pies, tragándose la enorme puerta de acero de la entrada militar en un desplome masivo que selló el búnker para siempre.