Soft

Chapter 22 - El embargo de la memoria

Seis meses después de la sentencia, la calma que Rebecca ha intentado edificar vuelve a resquebrajarse por las ramificaciones financieras del imperio Harlan.

Aunque Trevor está ingresado en el centro penitenciario de Soto del Real y Malcolm ha eludido temporalmente el ingreso en prisión mediante recursos de amparo al Tribunal Constitucional por motivos de salud, los fondos opacos en Luxemburgo no han sido repatriados.

La entidad bancaria que ejecutó la hipoteca sobre el chalet familiar notifica a Rebecca el lanzamiento inminente de la vivienda conyugal para subasta pública.

Rebecca acude a la casa acompañada por la agente Ortiz para supervisar la retirada de las últimas pertenencias.

La vivienda está helada. Las marcas de los cuadros que colgaban de las paredes parecen huellas de una vida que perteneció a otra persona. El salón azul claro, donde cayó su diente aquella tarde, huele a humedad y a polvo acumulado.

—No tienes por qué hacer esto sola —le dice su padre, Richard, que aparece en el porche vistiendo un gabán oscuro.

—Tengo que hacerlo yo, papá —responde ella, guardando en una caja de cartón los juguetes que quedaron olvidados en el pasillo—. No quiero que esta casa se subaste con nada mío dentro. Ni los recuerdos ni la ropa.

—He dado instrucciones a mis abogados para que pujen por la propiedad en la subasta y la pongan a nombre de los niños.

Rebecca se detiene y deja caer una pila de libros infantiles en la caja.

—No, papá. Si compramos esta casa de nuevo, les estamos enseñando a Emma y a Mateo que los lugares donde sangramos se pueden arreglar con dinero. Esta casa está maldita. Que se la quede el banco.

Richard la mira, apretando los labios. Ha empezado a comprender que el poder de su hija no reside en la capacidad de comprar soluciones, sino en la valentía de renunciar a lo que la ataba al pasado.

Mientras precintan la última caja, el móvil de Rebecca suena. Es una llamada del Juzgado de lo Mercantil.

May you like

Se ha presentado una tercera persona en la causa concursal reclamando la titularidad de los derechos sobre la marca comercial de la Fundación Vale. La firma del documento aparece fechada dos años atrás, durante el periodo en que Trevor gestionaba los poderes notariales de Rebecca.

Malcolm no necesita estar libre para seguir golpeando. Ha dejado bombas de relojeria en el registro mercantil.

Related Stories

Other posts