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Chapter 35 - La revocación del régimen abierto

La vista de revocación de la libertad condicional se celebra a puerta cerrada en el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número dos de Madrid.

Trevor acude flanqueado por dos agentes de la Guardia Civil. Ha perdido el aspecto cuidado que lucía en el autobús tres semanas atrás; vuelve a vestir el chándal gris reglamentario de los internos y lleva las esposas sujetas a la cintura.

Su abogado intenta justificar las operaciones financieras en Suiza argumentando que eran gestiones ordinarias de liquidación patrimonial para hacer frente a las pensiones alimenticias futuras de sus hijos.

El juez de vigilancia penitenciaria interrumpe el alegato del letrado con severidad:

—Señor letrado, la ocultación de bienes en el extranjero mediante sociedades pantalla no declaradas ante la Hacienda Pública española no es una «gestión ordinaria de liquidación». Es una contravención grave del plan de reinserción y un indicio claro de reiteración delictiva en la ocultación de patrimonio.

El juez se gira hacia Trevor.

—Señor Harlan, este juzgado le concedió la confianza del régimen abierto basándose en los informes de aprovechamiento del centro de inserción. Su conducta encubierta demuestra que no existe una asunción real de la gravedad de sus actos ni un respeto por las resoluciones judiciales.

El fallo es inmediato: se acuerda la revocación del tercer grado penitenciario y se ordena el reingreso de Trevor en el régimen ordinario de segundo grado en el Centro Penitenciario de Madrid V (Soto del Real), denegándole la posibilidad de solicitar nuevos permisos de salida durante un periodo mínimo de dos años.

Trevor escucha el fallo sin gesticular.

Cuando los agentes le obligan a ponerse en pie para conducirle de regreso a los calabozos, Trevor gira la cabeza hacia el fondo de la sala, donde está sentada Maya Chen en representación de Rebecca.

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—Dile a Rebecca que el dinero de Suiza era solo la primera capa —susurra Trevor con voz ronca antes de que los guardias se lo lleven por el pasillo.

Maya anota la frase en su libreta. La amenaza ya no es física; es un pulso financiero y psicológico diseñado para durar años.

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