Chapter 24 - La confrontation sin escudos

El despacho del notario Don Ignacio Sotomayor huele a caoba, cuero barnizado y puros caros.
El hombre se levanta de su sillón de piel cuando la secretaria anuncia a Rebecca, sorprendido de verla sola.
—Señora Vale... qué sorpresa. Si viene por el asunto del requerimiento mercantil, le sugiero que hable con mis letrados.
Rebecca no se sienta. Apoya las dos manos sobre el escritorio de caoba y le mira directamente a los ojos.
—No he venido a hablar con sus letrados, Señor Sotomayor. He venido a recordarle la mañana del catorce de octubre de hace dos años.
El notario carraspea y ajusta su corbata de seda.
—Aquel día firmó usted las escrituras de poderes en presencia de su esposo. Todo fue perfectamente reglado.
—Aquel día —le interrumpe Rebecca con voz gélida—, yo llevaba una vía intravenosa oculta bajo la manga de la chaqueta porque acababa de salir de la unidad de cuidados posparto. Trevor me sostuvo el brazo mientras usted pasaba las hojas. Usted no me leyó el contenido de las cláusulas. Ni una sola palabra. Se limitó a decirme: «Firme aquí, su marido ya lo ha revisado todo».
—Eso es una apreciación subjetiva que no consta en el acta...
—Consta en las cámaras de seguridad del vestíbulo de su propia notaría —afirma Rebecca, marcando cada palabra—. Porque la policía científica ya ha solicitado las grabaciones del archivo digital del edificio correspondiente a esa fecha.
La mentira de Rebecca es arriesgada; no sabe si las imágenes de hace dos años se conservan en el servidor del edificio. Pero la vacilación en la mirada del notario confirma sus sospechas.
El hombre palidece levemente y mira hacia la puerta cerrada.
—Malcolm Harlan me aseguró que usted estaba al tanto de todo —susurra el notario, perdiendo el aplomo—. Me dijo que era un trámite familiar para proteger el patrimonio de la niña frente a los acreedores de su padre.
—Usted colaboró en una estafa bajo coacción —dice Rebecca, dando un paso atrás—. Mañana por la mañana, mi letrada presentará una querella por falsedad documental contra usted. Si quiere evitar sentarse en el mismo banquillo que Trevor, le conviene decir la verdad ante el juez mercantil antes de las doce.
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Rebecca se da la vuelta y sale del despacho sin esperar respuesta.
Al cruzar la puerta de la calle, siente que las piernas le tiemblan, pero por primera vez ha sido ella, sin la sombra de Richard ni el amparo de la policía, quien ha doblegado la intimidación de la red de los Harlan.