Chapter 15

Capítulo 15: La red se estrecha
De regreso a Madrid, la tensión en el coche era insoportable. Héctor guardaba un silencio sepulcral, sabiendo que la amenaza de Valenzuela era real: un escándalo fiscal de esa magnitud destruiría la reputación de la fundación y dejaría desamparadas a cientos de mujeres.
—Alejandro, tiene que haber algo —dijo Mariana, mirando por la ventanilla cómo las luces de la autopista A-6 pasaban a gran velocidad—. Los Valenzuela son poderosos, pero no infalibles. ¿Cómo mueven el dinero físicamente hoy en día si sus cuentas están vigiladas?
Alejandro frenó el coche de golpe en un área de descanso, como si una idea le hubiera golpeado la mente.

—Los puertos —dijo Alejandro, girándose hacia ella—. El negocio original de los Valenzuela está en los astilleros de Vigo, en Galicia. Mis contactos en la Policía Judicial sospechan que siguen usando barcos de carga ligera para mover dinero en efectivo y obras de arte entre Europa y el norte de África para evadir el control digital. Si Carlos Valenzuela necesita con urgencia la estructura de tu padre, es porque un gran cargamento ilegal está a punto de llegar a las costas gallegas y no tienen cómo justificar los ingresos.
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Mariana sacó su móvil. Sabía que tenía un recurso que nadie más poseía: el control total de los servidores informáticos de Altamirano Sistemas que había integrado en su fundación.
—Rodrigo auditó a los Valenzuela antes de contactar con ellos —recordó Mariana—. Guardaba todo en un servidor espejo en Monterrey. Alejandro, necesito que llames a Laura Barragán en México. Tenemos que hackear los registros históricos que Rodrigo ocultó. Si encontramos las coordenadas de esos barcos o las cuentas puente que usan los Valenzuela en la actualidad, cambiaremos las tornas del tablero.