Chapter 26

Capítulo 26: La pista del norte
Las sospechas de Mariana se confirmaron tres días después. El informe forense preliminar de la Policía Nacional indicó que el cuerpo hallado en la nave pertenecía a un ciudadano de origen asiático con antecedentes por narcotráfico, cuyos rasgos físicos coincidían vagamente con la corpulencia de Rodrigo. Lo habían asesinado antes de la explosión para utilizarlo como señuelo.
—Carmen de la Vega nos engañó —concluyó Alejandro en su despacho de la calle Serrano, mostrando una serie de transferencias bancarias de última hora—. Ella no quería entregar a Rodrigo; usó la cita para distraernos mientras su naviera facilitaba la salida de Rodrigo en un barco pesquero desde los muelles de Pasajes, en el País Vasco.
—Rodrigo tiene los discos duros y los De la Vega tienen las acciones que querían —dijo Mariana, sintiendo cómo la frialdad volvía a apoderarse de su mente—. Pensaron que dándome un cadáver falso me quedaría tranquila en Madrid, disfrutando de mi supuesta victoria.

—¿Qué hacemos ahora? Si denunciamos a Carmen, negará todo y los abogados de su corporación empantanarán el proceso durante años. Mientras tanto, Rodrigo puede estar en cualquier parte del mundo.
Mariana se levantó de su asiento y caminó hacia el mapa de España que Alejandro tenía colgado en la pared. Sus dedos recorrieron la cornisa cantábrica hasta detenerse en San Sebastián.
May you like
—Rodrigo no ha huido de España todavía, Alejandro. Conoce el lenguaje del dinero. El barco de los De la Vega no lo va a llevar a Sudáfrica gratis; necesita validar las cuentas de los donantes que robó de la fundación, y para eso necesita un nodo informático seguro que no esté vigilado por la UDEF. Hay un banco privado en San Sebastián que gestiona las fortunas más antiguas del norte. Si yo fuera él, iría allí antes de desaparecer para siempre.
—Pues nos vamos a San Sebastián —dijo Alejandro, guardando su ordenador en el maletín—. Pero esta vez, iremos solos. Sin policías que puedan tener filtraciones.