Chapter 28

Capítulo 28: El sótano de la verdad
A las nueve de la mañana, ataviados con trajes oscuros y portando carpetas de auditoría, Mariana y Alejandro cruzaron el imponente vestíbulo de mármol del Banco Cantábrico de Inversiones. Los pases facilitados por el contacto de Alejandro funcionaron a la perfección; los guardias de seguridad los guiaron hacia los niveles inferiores, donde se custodiaban los servidores y las cajas de seguridad de alta seguridad.
—Tenéis una hora —les advirtió el jefe de seguridad antes de dejarlos solos en el pasillo de los servidores—. Las cámaras registran todo, pero el acceso a las salas privadas de clientes es confidencial por ley.
Mariana avanzó por el pasillo linóleo hasta detenerse frente a la sala de datos número 3. A través del cristal tintado, vio una silueta familiar sentada frente a una terminal de pantallas de alta resolución. Era Rodrigo. No había cojera, no había quemaduras; lucía un traje italiano impecable, sirviéndose una copa de coñac mientras observaba las barras de progreso de la descarga de datos.

Alejandro sacó una tarjeta maestra que su contacto le había proporcionado y abrió la puerta neumática con un suave siseo.
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Rodrigo se giró bruscamente, dejando caer la copa sobre la alfombra azul. Al ver a Mariana, su rostro pasó de la sorpresa a una sonrisa cínica, cargada de ese veneno que ella conocía tan bien.
—Vaya, vaya... la maestra de escuela ha aprendido a rastrear como un sabueso —dijo Rodrigo, levantándose despacio—. Llegáis tarde, Mariana. La descarga de los archivos de vuestra preciosa fundación está al 95%. En cinco minutos, los nombres de todos tus millonarios benefactores se enviarán a las agencias de prensa. Meridian estará acabada y tú volverás a ser una donadie.