Chapter 6

Capítulo 6: El juego de la araña
Lejos de amedrentarse, Mariana pasó la noche en vela junto a Alejandro, desentrañando los registros comerciales de Gonzalo de la Vega. Descubrieron que la empresa de Gonzalo estaba al borde de la quiebra y que el dinero de Rodrigo era su última tabla de salvación.
A la mañana siguiente, el sol de Madrid iluminaba las calles con una frialdad que crispaba los nervios. Mariana y Alejandro se apostaron en una cafetería frente a la sede bancaria donde se realizaría la transacción. No tardaron en ver llegar un coche de alta gama. De él descendió Gonzalo de la Vega, un hombre de mediana edad con un traje impecable y una sonrisa arrogante. Segundos después, un taxi dejó a Doña Rebeca. La antigua dama de la alta sociedad mexicana lucía demacrada, pero sus ojos aún destilaban esa altivez aristocrática que tanto daño había hecho.

—Ahí están —susurró Alejandro—. El juez ya tiene nuestro escrito de oposición, pero la burocracia aquí puede ser exasperante. Si entran y firman antes de que llegue la orden judicial, el dinero volará a un banco de Andorra.
Mariana se levantó de la mesa, ajustándose la americana oscura.
—Pues no van a entrar —dijo con determinación.
—¿Qué vas a hacer, Mariana? Es peligroso —la contuvo Alejandro por el brazo.
—Voy a hacer lo que debí hacer hace años: mirarla a los ojos y recordarle quién manda ahora. Gáname diez minutos con el juez, Alejandro. Ve a la carrera.
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Mariana cruzó la calle con paso firme y seguro. El sonido de sus tacones sobre el pavimento madrileño parecía marcar el ritmo de una ejecución inminente. Justo cuando Gonzalo y Doña Rebeca se disponían a cruzar las puertas giratorias del banco, la voz de Mariana cortó el aire como un cuchillo.
—¿Ya se va de compras por la M-30, Doña Rebeca? Espero que esta vez su tarjeta no sea rechazada.