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Chapter 8

Capítulo 8: Traición entre rejas

La victoria en Madrid fue total. Los tres millones de euros fueron blindados y transferidos legalmente a la Fundación Meridian para la apertura de una sede de apoyo a mujeres migrantes en España. Mariana decidió quedarse unos días más para supervisar los trámites legales junto a Alejandro, con quien había desarrollado una complicidad inquebrantable.

Sin embargo, la paz duró poco. Una noche, mientras cenaban en un restaurante de la Plaza Mayor, Mariana recibió una videollamada de un número internacional con una solicitud de urgencia desde México. Al aceptar, la pantalla mostró el rostro demacrado y asustado de Ximena Duarte. Vestía el uniforme de la prisión de mujeres, sin rastro del maquillaje ni las joyas de su época de amante.

—¿Mariana? Por favor, no me cuelgues —suplicó Ximena, con la voz entrecortada—. Sé que me odias, sé que merezco estar aquí... pero tienes que escucharme. Mi vida corre peligro, y la tuya también.

Mariana miró a Alejandro y puso el altavoz.

—Tienes exactamente un minuto para convencerme de no cortar esta llamada, Ximena. ¿Qué quieres?

—Rodrigo se ha vuelto loco en la cárcel —confesó Ximena, mirando nerviosa a su alrededor en la sala de teléfonos del penal—. Como bloqueaste los fondos de España, se ha quedado sin dinero para pagar su protección dentro del penal. Los cárteles locales que controlan la prisión le han puesto precio a su cabeza. Para salvarse, Rodrigo les ha ofrecido algo a cambio.

—¿El qué? Rodrigo ya no tiene nada —dijo Mariana, frunciendo el ceño.

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—Te tiene a ti, Mariana —dijo Ximena, con los ojos llenos de auténtico pánico—. Les ha dado la ubicación exacta de todas las casas de seguridad de tu fundación en México. Les ha dicho que vuestro fondo maneja millones en efectivo y que pueden secuestrar a las mujeres o a ti para cobrarse la deuda. Hay un motín planeándose en su sector para facilitar una fuga, o para ordenar el ataque desde dentro. Mariana... él no va a parar hasta verte muerta o arruinada. Ayúdame a conseguir un traslado de penal, y te daré las fechas exactas del ataque.

La llamada se cortó abruptamente debido al límite de tiempo del centro penitenciario. Mariana se quedó inmóvil, sintiendo cómo el frío de la amenaza cruzaba el océano.

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