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Chapter 24

Capítulo 24: La ratonera de Cobo Calleja

El polígono industrial de Cobo Calleja, en las afueras de Madrid, era un desierto de naves de hormigón y persianas metálicas cerradas cuando cayó la noche. La lluvia se había intensificado, convirtiendo el asfalto en un espejo oscuro que reflejaba las pocas farolas encendidas.

Mariana y Alejandro observaban desde un coche camuflado a unos doscientos metros de la nave número 14. El plan de Carmen de la Vega estaba en marcha: Rodrigo creía que se reuniría con ella para cerrar la venta de los archivos de la fundación.

—La UDEF está avisada, Mariana —susurró Alejandro, comprobando su teléfono—. Tienen dos furgones listos a la entrada del polígono. En cuanto confirmemos que Rodrigo está dentro con los discos duros, intervendrán. No tienes que bajarte del coche bajo ninguna circunstancia.

Mariana asintió, pero su intuición le decía que algo no encajaba. Rodrigo era desconfiado por naturaleza; no se expondría en un almacén cerrado sin un plan de escape.

Minutos después, un coche de gama media entró en el callejón de la nave. De él descendió un hombre con una gorra y una cazadora oscura. A pesar de la distancia y la penumbra, Mariana sintió que el corazón le daba un vuelco. Era él. Rodrigo Altamirano. Caminaba con una ligera cojera, secuela de alguna pelea carcelaria en México, pero mantenía esa misma postura altiva que ella tanto odiaba.

Rodrigo sacó una llave y abrió la puerta peatonal de la nave, adentrándose en la oscuridad.

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—Es el momento —dijo Alejandro, disponiéndose a llamar al sargento Castro de la UDEF.

Antes de que pudiera marcar, una explosión ensordecedora iluminó la noche. La nave número 14 estalló en llamas, lanzando escombros y metal por todo el callejón. La onda expansiva hizo temblar el coche de Mariana, rompiendo los cristales delanteros.

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