Chapter 17

Capítulo 17: El contraataque de las sombras
La victoria en el consejo fue efímera. Esa misma noche, mientras Valeria regresaba a su residencia privada bajo una fuerte escolta de seguridad contratada por Gabriel, un camión de gran tonelaje embistió al vehículo que abría la comitiva. El estruendo del impacto rompió la calma de la noche madrileña.
El coche de Valeria frenó en seco, derrapando sobre el asfalto. Varios hombres armados y con los rostros cubiertos bajaron de una furgoneta negra, disparando a las ruedas del vehículo blindado de la presidenta.
—¡Valeria, agáchate! —gritó Gabriel, sacando un arma del compartimento de la guantera y devolviendo el fuego desde la ventana del conductor.

El blindaje del coche resistió los impactos de bala, pero los atacantes no buscaban matarla en la calle; buscaban sembrar el pánico. Tras unos minutos de alta tensión que parecieron eternos, las sirenas de la policía comenzaron a escucharse a lo lejos, provocando la huida precipitada de los asaltantes.
Gabriel, con el rostro ensangrentado por un rasguño de cristal, se volvió hacia Valeria, que abrazaba con fuerza el portabebés en el asiento trasero.
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—Están desesperados, Valeria. Mendoza ya no juega según las reglas corporativas —dijo Gabriel, respirando con dificultad—. Esto es terrorismo puro. Tenemos que sacarte del país.
—No —respondió ella, con los ojos inyectados en una furia fría que espantaría al mismísimo diablo—. Si huyo ahora, mi hijo pasará el resto de su vida escondiéndose. Mañana iré a la torre del grupo. Si Mendoza quiere mi cabeza, tendrá que venir a buscarla delante de toda la prensa económica del país.