Chapter 47

Capítulo 47: La herencia del monstruo

Valeria se limpió las lágrimas con el reverso de la mano, y su rostro volvió a endurecerse de una forma que hizo que Martín diera un paso atrás por primera vez.
—Mi padre se equivocó, Martín —declaró Valeria con una voz que cortaba como el hielo de los Alpes—. Intentó protegerme ocultándome la verdad y dejándome a merced de un exmarido maltratador y de una suegra codiciosa porque pensaba que la debilidad me mantendría a salvo. Si yo no hubiera recuperado el poder, esos monstruos habrían destruido el futuro de mi hijo.
—El poder te está cambiando, Valeria —advirtió Martín—. Mírate. Estás en Ginebra persiguiéndome como si fueras una agente del Consorcio Alfa.
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—Estoy en Ginebra para decirte que el juego se ha acabado —replicó ella, sacando de su bolso un documento sellado por el Ministerio de Justicia suizo—. El banco privado donde guardabas la última copia de seguridad de la tecnología Fénix ha sido absorbido esta mañana por mi holding de Madrid. Eres un hombre libre, Martín, pero ya no tienes armas contra mí. Quédate con esta villa y con tus recuerdos, pero no vuelvas a cruzarte en mi camino.
Gabriel miró a Valeria con una mezcla de admiración y un profundo temor. La profecía de Julián se estaba cumpliendo delante de sus ojos: el monstruo de la ambición Vane ya no necesitaba el dinero de Wall Street para reinar; había echado raíces en el corazón de su propia hija.