Chapter 5

Capítulo 5: La filial de Ginebra

Tres días después, la oficina principal se había convertido en un búnker. Informes financieros, organigramas y extractos bancarios cubrían la gran mesa de juntas. El café frío era lo único que mantenía despierta a Valeria, quien compaginaba las reuniones de urgencia para estabilizar la empresa con las pocas horas que pasaba acunando a su hijo.
Gabriel entró sin llamar, con una carpeta roja bajo el brazo. Su aspecto denotaba el cansancio de llevar setenta y dos horas sin dormir.
—Lo tenemos, Valeria. O al menos, una parte —dijo, dejando caer la carpeta sobre la mesa—. La empresa familiar de tu exmarido estaba en la quiebra absoluta antes de que te casaras con él. Alguien inyectó doce millones de euros a través de una sociedad pantalla radicada en las Islas Caimán, pero el banco de origen era la filial de Ginebra de nuestro propio grupo.
Valeria frunció el ceño, analizando los documentos.
—Espera... ¿Me estás diciendo que alguien usó el dinero de mi propia empresa para financiar a los que me destrozaron la vida?
—Exacto. Alguien desde dentro del consejo de administración autorizó ese traspaso confidencial —explicó Gabriel—. Y hay más. El documento de autorización tiene una firma digital autorizada. No es la de tu padre. Es la de Alejandro De la Vega.
Valeria sintió un escalofrío. Alejandro De la Vega era el vicepresidente del consejo, el mejor amigo de su padre y el hombre que la había visto crecer.
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—No puede ser —susurró Valeria—. Alejandro estuvo a mi lado en el entierro de papá. Me dijo que cuidaría de mí...
—La codicia no entiende de lealtades, Valeria —sentenció Gabriel con dureza—. Y Alejandro controla el cuarenta por ciento de las acciones restantes. Si él está detrás de esto, la junta de la semana que viene no será una reunión... será una ejecución.