Chapter 7

Capítulo 7: La contraofensiva

De vuelta en la torre corporativa, el ambiente era asfixiante. Faltaban cuarenta y ocho horas para la junta y Alejandro ya había empezado a mover sus hilos, filtrando a la prensa económica rumores sobre la supuesta inestabilidad mental de Valeria tras el escándalo familiar.
—Las acciones han caído un tres por ciento esta mañana —advirtió Gabriel, midiendo el pasillo con pasos nerviosos—. Los fondos de inversión internacionales están asustados. Si Alejandro consigue el voto de los minoritarios, perdiste el control operativo de la compañía, fideicomiso o no.
Valeria miraba la cuna donde su hijo dormía ajeno a la guerra que se libraba a su alrededor. Se limpió una lágrima de rabia y se volvió hacia Gabriel con una mirada que irradiaba una furia helada.
—No voy a permitir que ese monstruo gane. Mi padre no murió de un ataque al corazón natural, Gabriel. Estoy segura. Alejandro lo presionó, lo aisló... y ahora quiere hacer lo mismo conmigo.
—¿Qué planeas hacer? No tenemos pruebas suficientes para meterlo en la cárcel antes del lunes.
—No necesito meterlo en la cárcel el lunes, Gabriel —respondió ella con una sonrisa implacable—. Necesito destruirlo públicamente donde más le duele: en su reputación. Llama al antiguo director financiero. Quiero saber qué escondía la caja de madera que dejó mi padre. Dijiste que había patentes y acuerdos... ¿Qué tipo de patentes?
Gabriel abrió los ojos de par en par al captar la idea.
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—El proyecto Fénix... La tecnología de energía limpia en la que tu padre trabajó los últimos cinco años. Alejandro intentó venderla a un consorcio extranjero de Tapadillo.
—Exacto. Si Alejandro vende la empresa, vende humo, porque la propiedad intelectual de esa tecnología no le pertenece a la empresa... le pertenece a mi hijo.