Chapter 38

Capítulo 38: El espejo de las verdades
Valeria salió de la prisión en un estado de shock absoluto. Se subió al coche oficial y ordenó al chófer que condujera directamente a un hotel discreto del centro de Madrid, donde Gabriel se escondía de la prensa.
Entró en la suite de Gabriel sin llamar, con el rostro pálido y la respiración entrecortada. Gabriel, que revisaba unos informes en su ordenador, se levantó asustado al ver su estado.
—¡Valeria! ¿Qué ha pasado? ¿Te han seguido?
—Tú lo sabías, ¿verdad? —le espetó ella, con la voz temblando de rabia y dolor—. Sabías quién estaba detrás del consorcio suizo de Londres. Sabías que mi madre está viva.
Gabriel dio un paso atrás, bajando la mirada. El silencio que inundó la habitación fue la confirmación más dolorosa para Valeria.

—Contéstame, ¡Gabriel! —gritó, agarrándolo por las solapas de la chaqueta—. ¡Me dijiste que querías salvar el legado de mi padre! ¡Me dijiste que estabas de mi lado!
—¡Lo estoy, Valeria! —respondió Gabriel, tomándola por las manos para calmarla—. Descubrí lo de tu madre hace solo tres días, cuando empezamos a desglosar las cuentas del consorcio. No te lo dije porque... porque no sabía cómo decírtelo sin destruirte por dentro. Tu madre se hace llamar "Victoria Vane" ahora en Nueva York. Está utilizando mi fondo para desbancar a Leonor y tomar el control total del Grupo Vane global.
Valeria se dejó caer en el sofá, cubriéndose el rostro con las manos. Las lágrimas de frustración y traición brotaron sin control. Toda su vida, todas sus luchas, sus sacrificios, el maltrato que había soportado... todo había sido un experimento de laboratorio diseñado por dos ancianas multimillonarias que jugaban al ajedrez con su existencia.
—Nadie es real —murmuró Valeria, con el corazón roto—. Mi exmarido, mi suegra, Alejandro, Leonor... y ahora mi madre. Todo es una mentira.
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Gabriel se arrodilló frente a ella, tomándole las manos con la misma ternura que mostraba tres años atrás, cuando era solo su fiel protector.
—Yo soy real, Valeria. Mi lealtad hacia ti y hacia tu hijo es lo único real que queda en esta historia. Me salí de tu empresa porque te amaba demasiado como para ver cómo te convertías en una réplica de Leonor Vane para sobrevivir. Tu madre y Leonor van a destruirse mutuamente en la junta del Grupo Vane en Nueva York la semana que viene. Esta es nuestra oportunidad de escapar. Olvídate de la empresa. Vámonos lejos, donde nadie pueda encontrarnos.