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Chapter 44

Capítulo 44: El fantasma de Ginebra

Valeria y Gabriel regresaron a Madrid esa misma semana. La Torre Alfa los recibió con un ambiente de cautela y expectación. La presidenta ya no era solo una empresaria audaz; los mercados internacionales la miraban ahora como a una deidad financiera que había sobrevivido al apocalipsis de Wall Street.

Sin embargo, Valeria no encontraba paz. El misterioso mensaje de texto de Ginebra seguía quemándole la mente: "El dinero nunca fue el objetivo".

—Gabriel, necesito que busques al informático que diseñó el protocolo de autodestrucción del Grupo Vane —ordenó Valeria en su despacho principal—. Leonor y mi madre no sabían que ese botón existía. Alguien metió ese código en los servidores de la filial suiza hace tres años, justo en los meses en que mi padre cayó enfermo.

Gabriel tecleó en su terminal, cruzando los datos que había guardado en su disco duro local antes del borrado masivo. Tras unas horas de análisis profundo, su rostro palideció.

—Valeria... el código de la autodestrucción no fue escrito por un hacker externo. La firma digital del programador coincide con una cuenta de usuario que fue dada de alta por el propio director financiero de tu empresa... el hombre que me acompañó a mí la noche que entramos con la caja de madera para rescatarte de tu exmarido.

Valeria sintió que el suelo se abría bajo sus pies.

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—¿Martín? Pero si él lleva veinte años trabajando para mi familia. Era el amigo más fiel de mi padre tras la traición de Alejandro.

—A veces, el enemigo más peligroso es el que te sujeta la puerta para que entres —sentenció Gabriel, ajustándose la chaqueta—. Martín desapareció de Madrid hace tres días. Su última localización bancaria nos lleva a un pequeño banco privado en el centro de Ginebra.

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