Chapter 19

Capítulo 19: El ocaso del gigante

A media tarde, el despacho de Valeria recibió una última visita no deseada. Tristán Mendoza entró de forma voluntaria en el edificio, antes de que la policía llegara a sus oficinas. No llevaba su habitual sonrisa de suficiencia; su rostro reflejaba la derrota de un hombre que sabe que su imperio se ha desmoronado, pero que aún guarda una última carta en la manga.
Gabriel se llevó la mano a la chaqueta de inmediato, pero Valeria le indicó que se mantuviera al margen.
—Has ganado la batalla pública, Valeria —dijo Mendoza, sentándose frente a ella sin haber sido invitado—. Mis cuentas están bloqueadas, mis socios del Consorcio están huyendo del país o pactando con la fiscalía. En unas horas estaré entre rejas. Has destruido el trabajo de toda una vida.
—Tú destruiste a mi padre, Mendoza. Esto es solo el cobro de la deuda —replicó Valeria con desprecio.
Mendoza soltó una risa seca, que sonó como hojas secas arrastradas por el viento.
—¿De verdad crees que yo era la cabeza de la serpiente, Valeria? ¿Crees que un fondo soberano europeo opera por su cuenta? El Consorcio Alfa no era más que una sucursal. Los verdaderos creadores de este juego ni siquiera saben ubicar Madrid en un mapa. Tu padre descubrió algo más en esa fábrica de Palencia... algo que tú no has querido ver en los discos duros por miedo a lo que significaría.
Valeria frunció el ceño, sintiendo una repentina opresión en el pecho.
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—¿De qué estás hablando?
—Busca el archivo encriptado bajo el nombre de tu madre, Valeria —dijo Mendoza, levantándose justo cuando los agentes de la UDEF entraban por la puerta del despacho para detenerlo—. Tu padre no te protegió de nosotros. Te protegió de tu propia familia materna. Bienvenidos al segundo nivel del juego, señora presidenta.