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Chapter 26

Capítulo 26: La tregua de sangre

El silencio en el castillo de Zúrich era tan denso que podía cortarse con un cuchillo. Los segundos avanzaban implacables en la pantalla digital de la sala. Leonor Vane miraba a su sobrina nieta con una mezcla de odio profundo y un respeto forzado que nunca había sentido por nadie.

—Detén la transmisión, Valeria —dijo Leonor, con los dientes apretados—. Tendrás tu independencia. El Grupo Vane no interferirá en tus operaciones en Europa y renunciaremos a cualquier reclamación sobre el Proyecto Fénix.

—No es suficiente, Leonor —exigió Valeria, sin dar un solo paso atrás—. Quiero una carta de renuncia firmada por todo el consejo a cualquier derecho sucesorio sobre mi hijo, y la transferencia inmediata de las acciones que Alejandro De la Vega os vendió en Madrid. Las quiero de vuelta a precio de saldo. Un euro por acción.

Los consejeros miraron a Leonor, suplicando con la mirada que aceptara las condiciones para salvar sus propias fortunas de la quema internacional. Leonor, con una humillación que le quemaba las entrañas, asintió levemente hacia su secretario.

—Prepara los documentos de transferencia —ordenó Leonor con voz ronca—. Firma la renuncia.

Diez minutos más tarde, con los documentos legales firmados digitalmente y validados por el equipo jurídico de Gabriel en Madrid, Valeria desactivó el temporizador de los servidores de Palencia desde su propia tableta.

—Ha sido un placer hacer negocios con vosotros, familia —dijo Valeria, tomando el portabebés con su hijo—. Espero que no volvamos a vernos nunca más.

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Mientras caminaba hacia la salida, la voz de Leonor la alcanzó desde el fondo de la sala, cargada de un veneno profético.

—Has ganado esta ronda, Valeria. Pero el poder que acabas de arrebatarnos te cambiará. Tarde o temprano, te darás cuenta de que para mantener a salvo a ese niño en el mundo que acabas de heredar, tendrás que convertirte en un monstruo mucho peor que yo. Te estaremos esperando en el infierno.

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