Chapter 25

Capítulo 25: El contraataque en los Alpes
Leonor Vane levantó una mano, ordenando silencio en la sala. Su mirada hacia Valeria ya no era de orgullo, sino de una peligrosa hostilidad.
—Valeria, estás jugando con fuego —advirtió Leonor en un susurro—. Tu padre intentó hacer lo mismo y terminó solo, enfermo y paranoico en un despacho de Madrid. No cometas el mismo error. Si no firmas este acuerdo antes de que termine la cena, tu vuelo de regreso a España nunca tendrá autorización para despegar.
Valeria sonrió con desdén y miró el reloj de pulsera que llevaba en su mano izquierda.
—Faltan cinco minutos para las diez de la noche, Leonor. A las diez en punto, si mi equipo en Madrid no recibe una señal de confirmación de que Gabriel y yo estamos a salvo, los servidores ocultos de Palencia —sí, esos que creíais haber borrado con la detención de Mendoza— liberarán de forma automática los archivos encriptados del Consorcio Alfa directamente a los servidores del FBI y de la Interpol.

Los rostros de los presentes pasaron del enfado al pánico absoluto en cuestión de segundos. Leonor se enderezó en su silla, perdiendo por primera vez su fría compostura.
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—¿Estás loca? Si haces eso, las acciones del Grupo Vane se desplomarán y tu propia empresa caerá con nosotros.
—Mi empresa está blindada bajo el derecho mercantil español y la nueva estructura que creé hace un mes —replicó Valeria, levantándose de la mesa con una elegancia imponente—. He pasado los últimos tres años de mi vida viviendo en el infierno por culpa de hombres y mujeres que creían que podían pisotearme por el hecho de ser mujer y madre. Ya no tengo nada que perder, Leonor. El temporizador está en marcha. Tenéis cuatro minutos para decidir si queréis mantener vuestro imperio en pie o si preferís acompañarme al abismo.