Chapter 45

Capítulo 45: El nido del cuco
Valeria no dudó. Dejó a su hijo bajo la custodia de una unidad de seguridad militarizada en su residencia de Madrid y voló a Ginebra junto a Gabriel. La ciudad suiza los recibió con un frío polar que calaba los huesos.
Siguieron el rastro de Martín hasta una villa señorial a orillas del lago Lemán. El lugar parecía abandonado, pero la chimenea desprendía un sutil hilo de humo blanco. Valeria empujó la puerta de madera noble de la entrada, que cedió sin resistencia.
En el interior, el salón estaba decorado con un minimalismo extremo. Frente a un gran ventanal que daba al lago, sentado en un sillón con una tableta en el regazo, se encontraba Martín, el antiguo director financiero. Se le veía tranquilo, tomando un vaso de whisky con hielo.
—Sabía que tardaríais tres días en encontrarme, Valeria. Gabriel se está volviendo un poco lento con los algoritmos de rastreo —dijo Martín, sin inmutarse ni levantarse de su asiento.
Valeria se detuvo en el centro de la sala, con los brazos cruzados y la mirada inyectada en una furia helada.

—¿Por qué, Martín? Mi padre te dio todo. Te hizo partícipe del fideicomiso, te confió la seguridad de mi empresa... y tú introdujiste el virus que casi destruye la economía global.
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Martín dejó el vaso sobre la mesa auxiliar y miró a Valeria con una profunda tristeza entremezclada con una firmeza ideológica aterradora.
—Tu padre no quería salvar el imperio de los Vane, Valeria. Tu padre quería destruirlo. Pero él no tenía la fuerza para pulsar el botón porque te amaba demasiado y temía dejarte en la pobreza. Yo solo ejecuté la última voluntad de Julián que él no se atrevió a firmar.