Chapter 15

Capítulo 15: Vértigo en las alturas

El viento de la noche soplaba con una fuerza descomunal a más de doscientos metros de altura. La Ciudad de México se extendía debajo del helipuerto de la Torre Reforma como un infinito tapete de luces doradas y rojas. El zumbido de la ciudad se mezclaba con el silbido del aire frío que entumecía los dedos de Camila mientras subía los últimos escalones metálicos hacia la plataforma de concreto.
Al llegar al centro del helipuerto, descubrió que la silueta que la esperaba no correspondía a la robusta figura de Mauricio de la Vega.
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Era una mujer. Alta, delgada, vestida con un abrigo de cachemira negro de corte impecable. Al girarse, los reflectores de la torre iluminaron el rostro de Doña Elvira Santillán. Sus ojos reflejaban una mezcla de locura contenida y un orgullo aristocrático que se negaba a morir.
—¿Esperabas a Mauricio, querida? —preguntó Elvira, sosteniendo una copa de cristal con vino tinto, cuya superficie se agitaba por el viento—. Mauricio es un excelente operador financiero, pero carece del instinto necesario para los toques personales. El honor de los Santillán requería que fuera yo quien te viera de rodillas esta noche. —Tu honor murió el día que encubriste los delitos de tu esposo y los golpes de tu hijo, Elvira —dijo Camila, manteniendo la voz firme y clara para que el micrófono oculto captara cada vibración—. Estás acabada. Tu hijo está en una celda y tú estás usando dinero de cuentas de Panamá que pronto serán congeladas. —¡No te atrevas a hablar de mi hijo! —rugió Elvira, y por primera vez, la máscara de frialdad se rompió, revelando la furia acumulada—. Rodrigo es un hombre de linaje. Tú solo eras una advenediza a la que le dimos la oportunidad de llevar nuestro apellido. Nos robaste la finca, nos quitaste los restaurantes, humillaste a mi esposo. Pero todo lo que tienes, cada acción de Rivas Horizonte, me va a pertenecer antes de que termine la noche.