Chapter 16

Capítulo 16: El sonido de la traición

Camila dio un paso corto hacia atrás, simulando temor para incitar a Elvira a seguir hablando.
—¿Crees que Mauricio de la Vega te va a dar el control de mi empresa, Elvira? Te está usando. En el momento en que firme la cesión, él te desechará como lo hizo con sus anteriores socios. Doña Elvira soltó una carcajada estridente que el viento pareció amplificar de manera fantasmal. —¿Mauricio usándome a mí? ¡Qué criatura tan ingenua eres, Camila! Mi esposo Arturo era un inútil que solo sabía firmar los papeles que yo le ponía enfrente, y mi hijo Rodrigo heredó su temperamento estúpido. Yo fundé Mendoza & Asociados en Panamá hace quince años, usando el dinero que desviábamos de las constructoras estatales mucho antes de que tú supieras lo que era una fusión de empresas. Mauricio trabaja para mí porque yo poseo los contratos de sus deudas en el extranjero. Yo soy la verdadera dueña del tablero, Camila. Tú solo fuiste un peón molesto que se interpuso en mi camino.
A través de los auriculares de Patricia, posicionada tres pisos abajo con los agentes de la fiscalía, la confesión de Elvira se grababa con una nitidez absoluta.
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—Aquí tienes los documentos de cesión de derechos —dijo Elvira, sacando una carpeta de piel de su abrigo y, de manera casi imperceptible, un dispositivo de electrochoque de alta potencia—. Vas a firmar la transferencia del 40% de tus acciones a la cuenta de Mendoza & Asociados. Si lo haces, te prometo que podrás volver a tu casita de Nayarit a jugar a la ejecutiva retirada. Si no... bueno, el viento aquí arriba es muy traicionero. Mañana los periódicos dirán que la presión financiera pudo más que la gran Camila Rivas y decidiste saltar.
Elvira dio un paso decidido hacia ella, con el dispositivo oculto listo para ser utilizado.