Soft

Chapter 2

Parte 2

Rodrigo intentó recuperar el control como lo hacía siempre: con volumen, amenazas y apellido. Ordenó a Lupita que se fuera de la cocina por haber mirado demasiado, acusó a Camila de querer montar un teatro y le exigió a su padre que llamara al director del banco.

Don Arturo marcó 3 veces, pero en cada llamada recibió la misma respuesta: las líneas de crédito de Grupo Santillán quedaban suspendidas por revisión de fraude, y cualquier movimiento relacionado con la finca de Valle de Bravo requería autorización directa de la propietaria legal. Doña Elvira palideció cuando Valeria mostró su celular: la tarjeta corporativa con la que pagaba ropa, viajes y tratamientos estéticos había sido rechazada. Camila, mientras tanto, acompañó a Lupita al pasillo y le pidió que dijera la verdad sin miedo.

La mujer, temblando, confesó que no era la primera vez. Antes de Camila hubo una prometida llamada Jimena, una muchacha de Querétaro que salió de la familia con una muñeca fracturada y un convenio firmado a cambio de silencio. También contó que Rodrigo había golpeado a un mesero en uno de los restaurantes y que Don Arturo pagó para que el video desapareciera. Camila grabó la declaración con permiso de Lupita, fotografió su propia mejilla hinchada y envió todo a Patricia Ocampo. La abogada ya venía en camino con un notario, seguridad privada y copias de contratos que los Santillán habían firmado sin leer.

En esos documentos, la familia no era dueña de nada: solo operaba negocios rescatados por Rivas Horizonte Capital después de inflar ventas, desviar nómina y esconder deudas fiscales. La finca donde Doña Elvira mandaba como reina tampoco era suya; pertenecía a una sociedad inmobiliaria de Camila desde hacía 14 meses. Rodrigo revisó su correo y encontró la notificación final: su acceso administrativo había sido revocado.

May you like

Entonces dejó de gritar y empezó a sonreír de una forma más peligrosa. Caminó hacia Camila, acusándola de haberse casado para robarles, aunque la empresa ya era de ella antes de conocerlo. Valeria, desesperada, publicó en redes que su cuñada era una oportunista que destruía familias por dinero. El error fue hacerlo desde una cuenta vinculada al correo corporativo, porque Patricia recibió la captura en segundos y la sumó al expediente de difamación. Cuando la patrulla llegó al patio, Rodrigo perdió el último resto de máscara. Levantó otra vez la mano contra Camila, pero Lupita se atravesó.

Él la empujó contra una silla. La cámara de la cocina, el notario que acababa de entrar y los 2 policías vieron todo. Esta vez, Rodrigo no alcanzó a decir que era un malentendido. Lo esposaron frente al florero de la boda, mientras Doña Elvira gritaba que nadie tocaba a su hijo. Patricia abrió una carpeta negra y le habló a Don Arturo con una calma helada: al día siguiente habría junta extraordinaria del consejo, y la familia Santillán tendría que explicar no solo una bofetada, sino 2 años de robo.

Other posts