Chapter 42

Capítulo 42: Aguas profundas

Sumergida en la densidad del agua del cenote, Camila nadó con movimientos lentos y precisos hacia las sombras de las formaciones rocosas subterráneas. Conocía la geografía de la península de Yucatán; aquel cenote no era un cuerpo de agua aislado, sino la entrada de una red de cavernas inundadas y túneles de drenaje que se conectaban directamente con los cimientos y los sótanos de la torre corporativa de Rivas Horizonte.
Por encima de ella, las ondas de los disparos de Rodrigo generaban estelas de burbujas en el agua. El hombre estaba disparando a ciegas, consumido por una ira psicótica que lo privaba de cualquier juicio táctico. Camila emergió en una pequeña cavidad de aire detrás de una densa cortina de lianas y estalactitas. Trató de estabilizar su respiración, inhalando el aire húmedo y frío del subsuelo.
La oscuridad en la caverna era absoluta debido al apagón general provocado por el dispositivo electromagnético de Rodrigo. El reloj inteligente en su muñeca estaba completamente muerto, con la pantalla negra y el circuito frito por la descarga de alta frecuencia. Estaba incomunicada, con la ropa empapada adhiriéndose a su cuerpo y atrapada en un laberinto de piedra con un asesino obsesionado que no tenía nada que perder porque ya lo había perdido todo.
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De repente, un sonido metálico y rítmico resonó en el pasillo de concreto que conectaba la caverna con los sótanos del edificio. No eran los pasos pesados y torpes de los guardias de seguridad que debían patrullar la zona. Era un caminar pausado, firme, acompañado por el chasquido constante de un bastón con punta de goma contra el suelo.
Camila contuvo el aliento, pegándose a la pared húmeda de la roca. Alguien se acercaba a su posición desde el interior de sus propias oficinas.