Chapter 7

Capítulo 7: Cenizas en el paraíso

Esa misma tarde, Camila visitó a Don Arturo Santillán en el reclusorio donde esperaba su juicio definitivo. El hombre lucía demacrado, con el cabello gris y el orgullo hecho pedazos.
—¿A qué vienes? ¿A burlarte? —susurró Don Arturo a través del cristal del locutorio.
—Vengo a ofrecerle un trato, Don Arturo —dijo Camila, seria—. Sé que Rodrigo está usando el dinero que usted escondió en las cuentas de las Bahamas para financiar su contraataque con Mauricio de la Vega. Si usted me entrega las claves de esas cuentas y testifica contra su hijo por el desvío original de Grupo Santillán, yo me encargaré de que su esposa, Doña Elvira, no termine en la calle.
Don Arturo tragó saliva, visiblemente quebrado.
—Rodrigo está loco, Camila. Desde que lo dejaste, solo habla de destruirte. Tiene un arma. Yo... yo te daré lo que quieres, pero prométeme que protegerás a Elvira. Ella no sabía la mitad de las cosas que hacíamos.
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—La ignorancia no la hace inocente, Arturo, pero mantendré mi palabra de no dejarla en la miseria. Deme los nombres y las cuentas.
Con las pruebas en la mano, Camila y Patricia se prepararon para dar el golpe de gracia. Pero el peligro ya no estaba solo en las oficinas de Santa Fe.