Chapter 43

Capítulo 43: El laberinto de concreto

Camila se deslizó con cuidado fuera del agua, trepando por la orilla de piedra caliza hacia el pasillo de servicio del sótano. Sus ojos, acostumbrados a la penumbra de la cueva, tardaron unos segundos en procesar la tenue luz roja de emergencia que parpadeaba en el techo del corredor, alimentada por una batería de respaldo aislada del sistema principal.
Al fondo del pasillo, recortada contra la luz roja, se alzaba una silueta delgada e impecablemente vestida. No era la figura caótica de Rodrigo.
Era Mauricio de la Vega.
Vestía un traje gris Oxford a la medida, sin una sola arruga, pero se apoyaba firmemente en un bastón de fibra de carbono debido a una lesión mal curada tras su arresto frustrado en Toluca. A sus flancos, dos hombres con trajes tácticos oscuros y armas equipadas con silenciadores vigilaban cada ángulo del corredor con la fría disciplina de mercenarios profesionales.
—¿De verdad pensaste que la justicia de este país podría mantener tras las rejas a un hombre con mis contactos, Camila? —la voz de Mauricio resonó en el túnel con una elegancia que resultaba obscena en medio de la oscuridad—. Los hombres como yo no van a prisión. Simplemente trasladamos nuestras oficinas a lugares más discretos mientras los abogados hacen su trabajo.
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—¿Tú lo trajiste aquí? —preguntó Camila, saliendo de las sombras y asumiendo una postura erguida, consciente de que seguir escondiéndose en los pasillos de su propia empresa no le daría ninguna ventaja—. ¿Tú financiaste el escape de Rodrigo de Lausana?
—Rodrigo es un peón patético y ruidoso, pero sumamente útil para distraer a tu seguridad —respondió Mauricio con un suspiro de aburrimiento, acomodándose los puños de la camisa—. Él quería su pequeña obra de teatro, su venganza personal de telenovela mexicana. Yo, en cambio, soy un hombre pragmático. Solo he venido por lo que legítimamente me pertenece: las claves de acceso del fideicomiso suizo de Rivas Horizonte que bloqueaste en Berna. Y me las vas a entregar esta noche si quieres que tu querida Lupita siga teniendo un futuro en esta empresa... o en este mundo.