Chapter 23

Capítulo 23: La ruta de los secretos

El viaje de escape los llevó hasta Oporto, Portugal, cruzando la frontera en mitad de la noche para despistar a cualquier perseguidor. En un hotel de paso cerca del río Duero, Camila finalmente pudo comunicarse con Patricia a través de un teléfono satelital seguro.
—Camila, gracias a Dios estás viva —la voz de Patricia sonaba exhausta, al borde del colapso—. El ataque en Galicia confirma lo que temíamos. La estructura de los Santillán no se limitaba a México o Panamá. —¿Cómo es posible que Rodrigo tenga tanto poder estando prófugo? —preguntó Camila, curándose un pequeño corte en la frente provocado por los cristales rotos. —No es Rodrigo, Camila. Es el dinero de Mendoza & Asociados que la fiscalía mexicana no pudo congelar a tiempo. Doña Elvira tenía un plan de contingencia en una fundación cultural en Ginebra, Suiza. El beneficiario de esa fundación es un primo lejano de la familia, un exmilitar español llamado Mateo Santillán. Él es quien está coordinando la cacería en Europa. Camila apretó el teléfono contra su oído. —Ellos no quieren solo matarme, Patricia. Si quisieran eso, ya lo habrían hecho en Nayarit o en el helipuerto. Quieren algo más. —Tienen los códigos de acceso de tu servidor personal —reveló Patricia, con un tono de profunda culpa—. Cuando quemaron tu casa en Galicia, no solo querían asustarte. Hugo me reportó que el servidor físico que tenías en el estudio desapareció antes de que la casa ardiera. Ahí tenías las claves de encriptación de Rivas Horizonte.